
Travel Issue Nº 111 · Rumanía
Bucarest.
Contrastada, vibrante y sorprendente. Avenidas de belle époque, bloques de hormigón comunista y una de las noches más animadas del este de Europa.
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Mejor época
MAY · JUN · JUL · SEP · OCT
Viajero ideal
amante de la historia contemporánea · grupo de amigos
Se parece a
Brasov · Sinaia · Sibiu
Tres razones para venir
Por qué Bucarest.
01
El Palacio del Parlamento, el edificio administrativo más grande del mundo después del Pentágono, es el símbolo de la megalomanía de Ceaușescu y se visita por dentro.
02
La llamaron el "Pequeño París": el Ateneo Rumano, la Calea Victoriei y su propio Arco de Triunfo recuerdan su época de esplendor.
03
El casco antiguo, Lipscani, concentra cervecerías históricas como Caru' cu Bere (1879), iglesias ortodoxas y una vida nocturna de las más animadas de Europa.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Visitar el Palacio del Parlamento con guía para entender sus dimensiones y su historia
Tip · 02
Comer sarmale y papanași en Caru' cu Bere, la cervecería neogótica de 1879
Tip · 03
Entrar en la librería Cărturești Carusel, un edificio blanco de varias plantas en el casco antiguo
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Centro histórico (Lipscani)
Bares, cervecerías, iglesias y vida nocturna. La mejor base para salir.
Calea Victoriei y plaza de la Revolución
La avenida elegante, con el Ateneo, palacios y museos.
Dorobanți y Herăstrău
Zona residencial de villas y el gran parque con lago, para algo más tranquilo.
✗ Donde no
Alojamiento lejos de una estación de metro
La ciudad es grande y el tráfico, denso.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
La Bucarest de Ceaușescu
El Palacio del Parlamento, el bulevar de la Unión y el Palacio de la Primavera: la historia del régimen contada en sus edificios.
Momento 02
Noche en Lipscani
Cervecerías históricas, bares escondidos y terrazas en las callejuelas del casco viejo, con precios muy por debajo de Europa occidental.
Momento 03
Del Ateneo al parque
Concierto o visita al Ateneo Rumano, paseo por la Calea Victoriei y atardecer en el parque Herăstrău.
Lo que no hacer
Juzgar la ciudad solo por los bloques de hormigón: entre ellos hay iglesias, villas belle époque y parques enormes.
Ir al Palacio del Parlamento sin reservar la visita y sin documento de identidad.
Coger taxis en la calle sin taxímetro: usa aplicaciones o paradas oficiales.
No salir de la ciudad: Transilvania, con Brașov y el castillo de Peleș, está a pocas horas en tren.
El editorial completo
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Bucarest no busca gustar a primera vista. Llegas y ves avenidas enormes, bloques de hormigón, tráfico y cables. Pero basta caminar un poco para descubrir una ciudad llena de capas: iglesias ortodoxas escondidas entre edificios, villas de principios del siglo XX, cervecerías históricas y una de las noches más animadas del este de Europa.
A finales del siglo XIX y principios del XX la llamaban el Pequeño París. De esa época quedan la Calea Victoriei, su avenida más elegante; el Ateneo Rumano, una sala de conciertos de cúpula neoclásica; palacios, villas y hasta un Arco de Triunfo. Luego llegó el comunismo, y con él la obra más desmesurada de Nicolae Ceaușescu: el Palacio del Parlamento, el edificio administrativo más grande del mundo después del Pentágono. Para construirlo se derribó una parte enorme del casco histórico. Se visita por dentro, con guía, y es imposible no salir impresionado por sus dimensiones y por lo que representan.
La editora recomienda completar la historia en el Palacio de la Primavera, la residencia privada de los Ceaușescu, con sus baños dorados y su sala de cine. Y después, el casco viejo, Lipscani: callejuelas llenas de bares, la iglesia de Stavropoleos, la librería Cărturești Carusel y Caru' cu Bere, una cervecería neogótica de 1879 donde se comen sarmale, mici y papanași.
Bucarest es una de las capitales más asequibles de la Unión Europea, y su vida nocturna es famosa: terrazas, clubes y bares abiertos hasta tarde. Los parques, como Herăstrău con su gran lago, y el Museo de la Aldea, al aire libre, dan un respiro.
En septiembre de los años impares, el Festival George Enescu reúne a grandes orquestas del mundo. Y Transilvania está a pocas horas en tren: Sinaia con el castillo de Peleș, Brașov y sus montañas.
Hay muchos vuelos directos desde España, en parte por la gran comunidad rumana que vive aquí. Ven con la mente abierta: Bucarest premia a quien la recorre sin prejuicios.
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