
Travel Issue Nº 336 · España
Girona.
Romántica, medieval y gastronómica. Casas de colores sobre el río, un barrio judío intacto y algunas de las mejores mesas del mundo.
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Mejor época
ABR · MAY · JUN · SEP · OCT
Viajero ideal
pareja · foodie
Se parece a
Figueres · Besalú · Calella de Palafrugell
Tres razones para venir
Por qué Girona.
01
Las casas de colores del Onyar y el Barri Vell, con el Call, uno de los barrios judíos medievales mejor conservados de Europa.
02
La Catedral tiene la nave gótica más ancha del mundo, y su escalinata salió en Juego de Tronos.
03
Es tierra de grandes cocineros: El Celler de Can Roca, de los hermanos Roca, fue elegido dos veces mejor restaurante del mundo.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Pasear el Passeig de la Muralla al atardecer, con vistas a la catedral y los tejados
Tip · 02
Cruzar el puente de las Peixateries Velles, de hierro rojo, construido por la empresa de Eiffel en 1877
Tip · 03
Tomar un xuixo, el dulce frito relleno de crema típico de la ciudad, y un helado en Rocambolesc, de Jordi Roca
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Barri Vell
La ciudad medieval: catedral, Call, Banys Àrabs y murallas. Para dormir dentro.
Mercadal
Al otro lado del río, comercial y con vida local, a cinco minutos del casco.
Sant Pere y Sant Daniel
Más tranquilos, junto a la naturaleza del valle de Sant Daniel.
✗ Donde no
Polígonos junto a la autopista
Hoteles de paso lejos del encanto del casco.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
El Call y la catedral
Callejuelas medievales del barrio judío, el Museu d'Història dels Jueus y la subida a la Catedral por su gran escalinata barroca.
Momento 02
Temps de Flors (mayo)
Patios, iglesias y monumentos decorados con instalaciones florales durante una semana. La ciudad en su momento más bonito.
Momento 03
Ruta en bici por la Vía Verde
Girona es base de ciclistas profesionales: la Vía Verde del Carrilet sale de la ciudad hacia Olot o la costa.
Lo que no hacer
Ir solo una tarde desde Barcelona. Girona merece una noche, cuando el casco se vacía.
Querer comer en El Celler de Can Roca sin reservar con muchos meses de antelación.
Visitar Temps de Flors en fin de semana sin paciencia: hay colas en los patios más famosos.
Olvidar la Costa Brava y Figueres: están a menos de una hora.
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Girona es la ciudad que muchos descubren por casualidad, en una escala camino de la Costa Brava, y a la que vuelven a propósito. Lo primero que se ve son las casas de colores colgadas sobre el río Onyar, una postal que parece pintada. Detrás, la ciudad medieval sube por la colina hasta la catedral.
El Barri Vell es uno de los cascos antiguos mejor conservados de Cataluña. En su interior está el Call, el barrio judío, uno de los más completos de Europa: callejuelas estrechas, pasajes y escaleras donde durante siglos vivió una de las comunidades judías más importantes de la península. El Museu d'Història dels Jueus ayuda a entenderla. Muy cerca, los Banys Àrabs, unos baños románicos inspirados en los árabes, y las murallas, que se recorren a pie con vistas a los tejados.
La Catedral es otro récord: su nave gótica es la más ancha del mundo. Se llega por una gran escalinata barroca que el mundo vio en Juego de Tronos, cuando la ciudad se convirtió en escenario de la serie. Al atardecer, la editora recomienda el Passeig de la Muralla.
Pero Girona también se visita con el estómago. Los hermanos Roca abrieron aquí El Celler de Can Roca, elegido dos veces mejor restaurante del mundo, y su influencia se nota en toda la ciudad. Para algo más sencillo, un xuixo —el dulce frito relleno de crema— o un helado de Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca. Y vinos del Empordà.
En mayo, Temps de Flors convierte la ciudad en un jardín: patios, iglesias y monumentos se decoran con instalaciones florales durante una semana. Es su mejor momento, y el más concurrido.
Girona está a menos de 40 minutos de Barcelona en AVE y tiene aeropuerto propio, pero merece al menos una noche. Duerme en el casco y piérdete cuando se vayan los visitantes del día. Y no olvides besar el culo de la leona de la plaza de Sant Feliu: dice la tradición que así volverás. Hay pocas tradiciones tan fáciles de cumplir.
Si te gusta Girona