Foto editorial de Tiflis, Georgia · destino publicado en Trivi Travel Issue

Travel Issue Nº 346 · Georgia

Tiflis.

Hospitalaria, bohemia y antigua. Una capital entre Europa y Asia donde el vino lleva ocho mil años en la mesa.

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MAY · JUN · SEP · OCT

Viajero ideal

viajero curioso · foodie

Se parece a

Kazbegi · Mtskheta · Sighnaghi

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Tres razones para venir

Por qué Tiflis.

01

Georgia es la cuna del vino: hace unos ocho mil años ya se elaboraba aquí, y la técnica de las tinajas de barro (qvevri) es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

02

El casco viejo, con balcones de madera tallada, baños de azufre bajo cúpulas de ladrillo y la fortaleza de Narikala, mezcla Oriente y Occidente.

03

La comida es una de las grandes cocinas desconocidas del mundo: khachapuri, khinkali y la supra, el banquete georgiano con brindis.

Consejos de la editora

Los tips que no salen en Google.

Tip · 01

Baño de azufre en Abanotubani, el barrio de las cúpulas de ladrillo, como hacían Pushkin y Dumas

Tip · 02

Subir en teleférico a la fortaleza de Narikala al atardecer y bajar a pie por el casco viejo

Tip · 03

Catar vinos de qvevri en una bodega o bar de vinos naturales

Dónde dormir y dónde no

Los barrios.

✓ Donde sí

Casco viejo (Kala)

Balcones de madera, baños de azufre y restaurantes. Para dormir dentro de la historia.

Sololaki

Barrio de casas señoriales con portales decorados, cafés y vinos.

Marjanishvili

Al otro lado del río, con Fabrika y ambiente joven.

✗ Donde no

Alojamientos en barrios periféricos de bloques

Lejos del encanto del centro; los taxis son baratos, pero perderás la vida de barrio.

Tres momentos que se quedan

Experiencias.

Momento 01

Supra georgiana

Un banquete con mesa llena de platos, vino y un tamada, el maestro de brindis, que dirige la cena con discursos sobre la amistad, la familia y la patria.

Momento 02

Baños de azufre

Aguas termales sulfurosas bajo cúpulas de ladrillo en Abanotubani, con masaje tradicional. La forma más antigua de relajarse en Tiflis.

Momento 03

Kazbegi en un día

Carretera Militar Georgiana hacia el Cáucaso, la fortaleza de Ananuri y la iglesia de Gergeti, a más de 2.000 metros, frente al Kazbek.

Lo que no hacer

✗

Ir solo a la ciudad. Mtskheta, Kazbegi y la región vinícola de Kakheti están a pocas horas y son imprescindibles.

✗

Aceptar todos los brindis de una supra sin pausa: la hospitalidad georgiana es generosa y el chacha, el aguardiente, muy fuerte.

✗

Pedir un khachapuri adjaruli entero para uno si no tienes mucha hambre: es una barca de pan con queso, mantequilla y huevo.

✗

No reservar los baños de azufre privados en fin de semana.

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+

Hay pocos lugares donde te reciban como en Georgia. Un dicho local asegura que el invitado es un regalo de Dios, y en Tiflis es fácil comprobarlo: en una bodega, en un mercado o en la mesa de una familia, la hospitalidad georgiana es generosa hasta lo abrumador.

Tiflis, Tbilisi para los georgianos, está en un valle a orillas del río Mtkvari, entre Europa y Asia. Fundada en el siglo V, fue invadida por persas, árabes, mongoles, otomanos y rusos, y cada uno dejó su huella. El casco viejo mezcla iglesias ortodoxas, una sinagoga, una mezquita y casas con balcones de madera tallada colgados sobre las calles. En Abanotubani, el barrio de los baños, las cúpulas de ladrillo cubren aguas termales de azufre que ya elogiaba Pushkin. Encima, la fortaleza de Narikala, a la que se sube en teleférico, y la estatua de la Madre de Georgia, con una copa de vino en una mano y una espada en la otra: bienvenida para los amigos, defensa contra los enemigos.

El vino es la clave para entender el país. En Georgia se elabora desde hace unos ocho mil años, y la técnica tradicional, fermentar el vino en grandes tinajas de barro enterradas (qvevri), es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pruébalo en un bar de vinos naturales o en la región de Kakheti, a un par de horas.

La comida es la otra gran sorpresa: khachapuri, el pan relleno de queso; khinkali, los dumplings de carne; berenjenas con nueces, pkhali de verduras y churchkhela, el dulce de nueces y mosto. Todo se disfruta en una supra, el banquete georgiano dirigido por el tamada, el maestro de brindis.

Tiflis también es moderna: Fabrika, una antigua fábrica soviética convertida en espacio creativo, y una escena de música electrónica de fama internacional. Muy cerca, Mtskheta, la antigua capital, es Patrimonio Mundial, y a unas tres horas por la Carretera Militar Georgiana, la iglesia de Gergeti se recorta frente al monte Kazbek.

Desde España suele hacer falta una escala, pero merece la pena: los ciudadanos de la UE pueden quedarse hasta un año sin visado, y la ciudad es de las más asequibles para el nivel que ofrece. La editora la considera uno de los grandes descubrimientos de los últimos años.

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