
Travel Issue Nº 061 · España
Lanzarote.
Volcánica, minimalista y serena. La isla que un artista convirtió en obra de arte sin levantar un rascacielos.
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Mejor época
OCT · NOV · MAR · ABR
Viajero ideal
pareja · amante del arte y la arquitectura
Se parece a
La Graciosa · Fuerteventura · Tenerife
Tres razones para venir
Por qué Lanzarote.
01
Las erupciones de 1730 a 1736 cubrieron un cuarto de la isla de lava: hoy es el Parque Nacional de Timanfaya, un paisaje de cráteres donde el calor del subsuelo todavía asa carne.
02
César Manrique integró el arte en el paisaje volcánico: los Jameos del Agua, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus y su casa sobre burbujas de lava.
03
Toda la isla es Reserva de la Biosfera desde 1993, sin edificios altos ni vallas publicitarias junto a las carreteras.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Ruta de los Volcanes en Timanfaya y demostración geotérmica
Tip · 02
Jameos del Agua al final del día
Tip · 03
Copa de malvasía volcánica en una bodega de La Geria
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Teguise
La antigua capital, con casas blancas y mercado los domingos. Para alojarse en casas rurales con encanto.
Arrecife
La capital, con el Charco de San Ginés y vida local, cerca de todo.
Playa Blanca
Base para las playas de Papagayo y los ferris a Fuerteventura.
Caleta de Famara
Pueblo de surfistas frente a un acantilado espectacular.
✗ Donde no
Puerto del Carmen para buscar autenticidad
Es la zona más turística; cómoda para playa, pero sin la Lanzarote de Manrique.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
Timanfaya, el paisaje de otro planeta
Ruta en autobús entre cráteres y coladas, con demostraciones de calor geotérmico y el restaurante donde se asa sobre la boca de un volcán.
Momento 02
Un día con Manrique
Fundación César Manrique en Taro de Tahíche (su casa sobre burbujas de lava), Jardín de Cactus, Mirador del Río y Jameos del Agua.
Momento 03
La Geria y El Golfo
Viñedos en hoyos de ceniza, copa de malvasía y atardecer en la laguna verde de El Golfo con las salinas de Janubio de camino.
Lo que no hacer
Ver solo Timanfaya y quedarse en el hotel. La isla es pequeña y la obra de Manrique está repartida por todas partes.
Ir a Papagayo sin saber que se entra por pista de tierra y con acceso de pago al espacio protegido.
Bañarse en Famara sin respetar las banderas: las corrientes son fuertes. Es playa de surf, no de baño tranquilo.
Pensar que no hay vino: los viñedos de La Geria, en hoyos de ceniza protegidos por muros de piedra, son únicos en el mundo.
El editorial completo
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Entre 1730 y 1736, Lanzarote vivió una de las erupciones más largas de la historia: durante seis años, la tierra se abrió y la lava sepultó pueblos y campos, hasta cubrir alrededor de un cuarto de la isla. Lo que quedó es hoy el Parque Nacional de Timanfaya, un paisaje de cráteres, coladas y colores imposibles, donde unos metros bajo el suelo la temperatura sigue siendo tan alta que el agua se convierte en vapor y la carne se asa sobre el volcán.
Pero lo que hace única a Lanzarote no es solo la naturaleza, sino lo que un hombre hizo con ella. César Manrique, artista nacido en la isla, volvió de Nueva York en los años sesenta y dedicó su vida a una idea: que el turismo debía adaptarse al paisaje y no al revés. Gracias a él, la isla no tiene rascacielos ni vallas publicitarias en las carreteras, y está llena de lugares donde el arte y la lava se funden.
Los Jameos del Agua son un tubo volcánico convertido en jardín, piscina y auditorio, con unos diminutos cangrejos ciegos y albinos en su lago. El Mirador del Río asoma a La Graciosa desde un acantilado. El Jardín de Cactus ocupa una antigua cantera. Y su casa, hoy fundación, se construyó aprovechando burbujas de lava. En 1993, toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera.
La editora te pide que recorras La Geria, el paisaje agrícola más extraño de España: viñas plantadas en hoyos excavados en la ceniza, cada una protegida del viento por un muro de piedra semicircular. De ahí sale la malvasía volcánica, un vino que merece una copa en la bodega. Al sur, las calas de Papagayo; al norte, el acantilado de Famara y su playa de surfistas; al oeste, la laguna verde de El Golfo.
Lanzarote no es una isla de fiesta. Es de paseos, carreteras vacías, arte y atardeceres. Ven en otoño o primavera, alquila un coche y deja que la isla te enseñe que el turismo también puede ser respetuoso.
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