
Travel Issue Nº 060 · España
Tenerife.
Volcánica, contrastada y templada todo el año. Un volcán de 3.715 metros con bosques de niebla al norte y playas de sol al sur.
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Mejor época
OCT · NOV · DIC · ENE · FEB · MAR
Viajero ideal
quien huye del invierno · senderista
Se parece a
La Gomera · La Palma · Lanzarote
Tres razones para venir
Por qué Tenerife.
01
El Teide, con 3.715 metros, es el pico más alto de España, y su parque nacional es Patrimonio Mundial: un paisaje lunar de coladas y roques a una hora de la playa.
02
San Cristóbal de La Laguna, Patrimonio Mundial, fue el modelo de las ciudades coloniales de América: casas con balcones de madera y calles en cuadrícula.
03
En el canal entre Tenerife y La Gomera vive una de las pocas poblaciones residentes de calderones del mundo; se ven todo el año.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Ver el atardecer en el Parque Nacional del Teide y quedarse a mirar las estrellas
Tip · 02
Comer en un guachinche del norte
Tip · 03
Caminar por el bosque de laurisilva de Anaga, Reserva de la Biosfera, entre niebla y helechos
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Puerto de la Cruz y La Orotava
El norte clásico: casas canarias, jardines, piscinas de lava de César Manrique y el Teide de fondo.
San Cristóbal de La Laguna
Ciudad universitaria Patrimonio Mundial, con bares, librerías y vida local.
Santa Cruz
La capital: mercado de Nuestra Señora de África, el Auditorio de Calatrava y el Carnaval.
Costa Adeje y Los Gigantes
Para playa y sol garantizado, mejor en los pueblos que en los grandes complejos.
✗ Donde no
Zonas de ocio nocturno de Playa de las Américas para dormir
Ruido y turismo de borrachera en temporada alta.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
Teide al atardecer y estrellas
Subida en coche por los pinares de la Esperanza hasta el parque nacional, atardecer sobre el mar de nubes y noche de estrellas desde los miradores.
Momento 02
Anaga entre la niebla
Sendero por la laurisilva, un bosque que cubría el Mediterráneo hace millones de años, y bajada a una playa de arena negra como Benijo.
Momento 03
Calderones frente a Los Gigantes
Salida en barco al canal entre Tenerife y La Gomera para ver calderones y delfines, con los acantilados de 500 metros detrás.
Lo que no hacer
Quedarse todo el viaje en un resort del sur. El norte (La Laguna, Anaga, Puerto de la Cruz, La Orotava) es otra isla.
Subir al Teide en manga corta. A más de 3.000 metros hace frío incluso en verano, y el tiempo cambia rápido.
Querer pisar la cumbre sin permiso: para subir al pico desde el teleférico hay que pedir un permiso gratuito al parque con antelación.
Ir a ver cetáceos en cualquier barco: elige empresas con distintivo de avistamiento responsable.
El editorial completo
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Tenerife es una isla con dos climas y muchas caras. En el sur, el sol casi nunca falla y las playas reciben a medio continente durante el invierno. En el norte, los vientos alisios dejan nubes, humedad y un verde intenso de plataneras, viñedos y bosques. Y en medio, dominándolo todo, el Teide: un volcán de 3.715 metros, el pico más alto de España, rodeado de un paisaje lunar de coladas y roques que es Patrimonio Mundial.
La editora te pide que no te quedes en un resort. Sube al parque nacional al final de la tarde, cuando el mar de nubes se tiñe de naranja, y quédate de noche: el cielo de Tenerife es uno de los más limpios de Europa, y en la montaña funcionan observatorios astronómicos de primer nivel. Si quieres pisar la cumbre, el teleférico te deja cerca, pero hace falta un permiso gratuito del parque. Y abrígate: a 3.000 metros hace frío incluso en verano.
El norte guarda la Tenerife más antigua. San Cristóbal de La Laguna, ciudad universitaria y Patrimonio Mundial, fue el modelo de muchas ciudades coloniales de América: calles en cuadrícula, casas con balcones de madera y patios. Muy cerca, el macizo de Anaga, Reserva de la Biosfera, conserva la laurisilva, un bosque de niebla que hace millones de años cubría el sur de Europa. Más al oeste, La Orotava y Puerto de la Cruz, con las piscinas de lava de César Manrique.
En la costa oeste, los acantilados de Los Gigantes caen 500 metros al mar, y en el canal que separa Tenerife de La Gomera vive una población residente de calderones: se ven todo el año desde el barco. Al otro lado de la montaña, el caserío de Masca cuelga entre barrancos.
Y luego está la mesa: papas arrugadas con mojo rojo y verde, conejo en salmorejo, queso asado y vino volcánico en los guachinches del norte, las casas de cosecheros donde se come en familia.
En febrero o marzo, el Carnaval de Santa Cruz convierte la capital en una de las mayores fiestas del mundo. El resto del invierno, Tenerife ofrece lo que Europa no tiene: veinte grados, naturaleza salvaje y vuelos directos desde casi cualquier ciudad española.
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