
Travel Issue Nº 054 · España
Málaga.
Luminosa, rápida y sin complejos. Puerto antiguo que se reinventó en ciudad de museos sin perder el espeto ni el vino dulce.
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Mejor época
ABR · MAY · JUN · SEP · OCT
Viajero ideal
amante del arte · pareja
Se parece a
Granada · Córdoba · Nerja
Tres razones para venir
Por qué Málaga.
01
Es la ciudad natal de Picasso y lo celebra con un museo en un palacio renacentista, la casa donde nació en la plaza de la Merced y una agenda de arte que no para en todo el año.
02
En un solo paseo junta un teatro romano, la Alcazaba musulmana del siglo XI y el castillo de Gibralfaro, con el puerto y el mar a los pies.
03
Más de 300 días de sol al año: en enero se come en terraza a 18 °C y se puede pisar la arena de la Malagueta a diez minutos de la Catedral.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Vino dulce de barril en la Antigua Casa de Guardia (1840)
Tip · 02
Desayunar en el mercado de Atarazanas, que conserva la puerta nazarí del antiguo arsenal, y comprar fruta tropical de la Axarquía
Tip · 03
Espeto de sardinas en Pedregalejo al atardecer, con los pies casi en la arena
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Centro histórico
Catedral, museos, Atarazanas y la Merced. Se anda todo y se duerme bien en las calles laterales a Larios.
Soho
Murales, cafés y galerías entre el centro y el puerto. Más tranquilo de noche que el casco.
La Malagueta
Playa urbana a diez minutos de la Catedral, con chiringuitos y el paseo del muelle.
Pedregalejo y El Palo
Los antiguos barrios de pescadores: casas bajas, espetos y vida de barrio frente al mar.
✗ Donde no
Calle Larios para comer
Se pasea, no se come. Los mejores precios y la mejor cocina están a dos calles o en los barrios de playa.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
Del teatro romano a Gibralfaro
Empezar en el teatro romano, subir por la Alcazaba entre patios y fuentes y seguir hasta Gibralfaro. Arriba, el puerto, la plaza de toros y el mar en un solo encuadre. Mejor a última hora.
Momento 02
Tarde de espetos en Pedregalejo
Paseo marítimo hasta el antiguo barrio de pescadores, espeto de sardinas recién asado en la barca y un vino de la tierra mientras cae el sol sobre la bahía.
Momento 03
Picasso en su ciudad
El museo en el Palacio de Buenavista y la casa natal en la plaza de la Merced: dos visitas cortas para entender de dónde salió el pintor más influyente del siglo XX.
Lo que no hacer
Quedarse solo en la calle Larios y alrededores. El centro es precioso, pero los espetos y la Málaga de barrio están en El Palo y Pedregalejo.
Subir a Gibralfaro a mediodía en verano. Mejor al atardecer: la luz sobre el puerto y la plaza de toros justifica la cuesta.
Ir al Caminito del Rey sin reservar. Las entradas tienen cupo y se agotan; es una excursión de día completo.
Pedir un "café con leche" sin más. Aquí el café se pide por proporción: mitad, sombra, nube, solo, cortado…
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Málaga es la ciudad que mejor ha entendido que se puede cambiar sin dejar de ser uno mismo. Hace treinta años era la puerta de paso hacia la Costa del Sol: se aterrizaba aquí y se salía corriendo hacia las playas. Hoy es al revés. La gente viene a quedarse en el centro, entre museos, cuestas y barras, y la playa es el postre.
Su historia está en capas visibles. El teatro romano asoma al pie de la Alcazaba, la fortaleza musulmana del siglo XI que sube en terrazas de patios y fuentes hasta el castillo de Gibralfaro. Desde arriba se entiende la ciudad: el puerto, la plaza de toros, la Malagueta y, en días claros, la costa de África como una línea en el horizonte.
Y luego está Picasso, que nació aquí en 1881, en la plaza de la Merced. El museo que lleva su nombre ocupa un palacio renacentista y es la puerta de entrada a una ciudad que ha hecho del arte su segunda industria. Pero la editora te pide que no te quedes solo con los museos: Málaga se entiende en la calle.
Se entiende en la Antigua Casa de Guardia, donde desde 1840 sirven vino dulce del barril y apuntan la cuenta con tiza. En el mercado de Atarazanas, bajo la puerta nazarí del antiguo arsenal, con la fruta tropical de la Axarquía. Y, sobre todo, en Pedregalejo y El Palo, los barrios de pescadores donde la sardina se asa en espetos clavados en barcas varadas llenas de brasas. Un espeto al atardecer con los pies en la arena es la mejor definición de la ciudad.
El clima es su gran baza. Málaga presume de más de 300 días de sol al año, y en enero se come en terraza. Por eso la editora la recomienda como la escapada de invierno por excelencia: vuelos fáciles desde casi cualquier ciudad, tren rápido desde Madrid y una temperatura que en Europa solo tienen las islas.
Evita agosto si no buscas fiesta, porque la Feria lo llena todo. Y si vas en Semana Santa, prepárate para unos tronos que no se parecen a ninguno: enormes, llevados por cientos de portadores, con una ciudad entera en la calle. Málaga es así: grande en sus fiestas y fácil en su día a día.
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