
Travel Issue Nº 332 · España
Oviedo.
Señorial, limpia y tranquila. Una capital pequeña con el arte más antiguo del norte y una calle entera dedicada a la sidra.
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Mejor época
MAY · JUN · JUL · AGO · SEP
Viajero ideal
contemplativo · foodie de cuchara
Se parece a
Gijón · Cangas de Onís · Covadonga
Tres razones para venir
Por qué Oviedo.
01
El prerrománico asturiano del siglo IX, Patrimonio Mundial: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, en la ladera del monte, son de lo más antiguo y singular de la arquitectura europea.
02
La Cámara Santa de la Catedral guarda las grandes joyas del reino de Asturias, como la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria. De aquí sale el Camino Primitivo a Santiago.
03
La calle Gascona, el Bulevar de la Sidra, reúne sidrerías una detrás de otra a cinco minutos de la Catedral.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Subir a primera hora al monte Naranco para ver Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo con la ciudad a los pies
Tip · 02
Visitar la Cámara Santa de la Catedral sin prisa
Tip · 03
Mercado El Fontán por la mañana
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Casco antiguo
La Catedral, la plaza de Trascorrales y la del Fontán, todo peatonal y limpísimo. Para dormir en el centro.
Entorno del Campo de San Francisco
El gran parque urbano, con la estatua de Mafalda y la calle Uría a un lado.
El Fontán
Mercado, soportales y bares de producto. La parte más viva por la mañana.
✗ Donde no
Afueras sin coche
Oviedo se disfruta a pie desde el centro; dormir fuera solo complica.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
El prerrománico del Naranco
Santa María del Naranco, que fue palacio del rey Ramiro I, y San Miguel de Lillo, con sus celosías y relieves del siglo IX. Edificios de hace más de mil años, pequeños y perfectos.
Momento 02
Sidra en el Bulevar de la Sidra
Calle Gascona al caer la tarde: escanciado, culines, cachopo para compartir y fabada si hace frío.
Momento 03
Paseo de estatuas
El centro de Oviedo está lleno de esculturas: la de Woody Allen, la de Mafalda en el Campo de San Francisco y La Regenta frente a la Catedral. Un paseo para descubrir la ciudad a su ritmo.
Lo que no hacer
Ver solo el casco y no subir al Naranco: el prerrománico es la razón de ser de la ciudad.
Comer en la primera sidrería de Gascona sin mirar: compara, pregunta por el plato del día y comparte.
Pensar que Oviedo es solo una noche. Es la mejor base para ver los Picos de Europa y la costa.
Ir a los Lagos de Covadonga en verano en coche particular sin informarse: hay restricciones de acceso y autobuses lanzadera.
El editorial completo
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Oviedo es la capital de un reino que ya no existe. En el siglo IX, cuando casi toda la península era musulmana, aquí estaba la corte del pequeño reino de Asturias, y sus reyes levantaron unos edificios que no se parecen a nada de lo que se construía entonces en Europa. Ese arte, el prerrománico asturiano, es Patrimonio Mundial y la primera razón para venir.
Hay que subir al monte Naranco. Allí están Santa María del Naranco, que fue palacio del rey Ramiro I antes de ser iglesia, y San Miguel de Lillo, con sus celosías de piedra y sus relieves de juglares. Son edificios pequeños, perfectos, con más de mil años, y con la ciudad a los pies. En el centro, la Catedral guarda la Cámara Santa, donde se conservan las grandes joyas del reino, como la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria. Desde aquí, el rey Alfonso II peregrinó a Santiago: es el origen del Camino Primitivo.
El casco antiguo es peatonal, limpio y silencioso. Woody Allen dijo de Oviedo que parecía sacada de un cuento, y la ciudad le dedicó una estatua; hay muchas más repartidas por las calles, desde Mafalda en el Campo de San Francisco hasta La Regenta frente a la Catedral, la novela de Clarín que retrató Vetusta, es decir, Oviedo.
Y luego está la mesa. La calle Gascona, el Bulevar de la Sidra, reúne sidrerías una detrás de otra: escanciado desde lo alto, fabada, cachopo para compartir y quesos asturianos. Por la mañana, el mercado del Fontán; por la tarde, un carbayón o unas moscovitas en una confitería del centro.
En octubre, los Premios Princesa de Asturias llenan la ciudad de figuras de la cultura y la ciencia. El resto del año, Oviedo es una de las capitales más tranquilas de España y una base perfecta para los Picos de Europa, Covadonga y la costa, todos a una hora.
La editora la recomienda para quien quiere silencio, buena cocina y arte con historia. Lleva paraguas fuera del verano y no te vayas sin subir al Naranco.
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