
Travel Issue Nº 281 · Marruecos
Tánger.
Cosmopolita, literaria y fronteriza. La ciudad entre dos mares y dos continentes que enamoró a escritores y pintores.
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Mejor época
ABR · MAY · JUN · SEP · OCT
Viajero ideal
amante de la literatura y el cine · pareja
Se parece a
Chefchaouen · Tetuán · Asilah
Tres razones para venir
Por qué Tánger.
01
Está a catorce kilómetros de España, frente al Estrecho, donde se juntan el Atlántico y el Mediterráneo: se llega en ferry desde Tarifa en una hora.
02
Fue ciudad internacional entre 1923 y 1956, y atrajo a Matisse, Paul Bowles, William Burroughs y la Generación Beat.
03
Su kasbah y su medina se asoman al mar, con cafés míticos como el Hafa, abierto desde 1921 sobre los acantilados.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Té con hierbabuena en el Café Hafa al atardecer, en sus terrazas escalonadas sobre el Estrecho
Tip · 02
Visitar el Museo de la Legación Americana, la primera propiedad de Estados Unidos en el extranjero
Tip · 03
Comprar un libro en la Librairie des Colonnes, abierta desde 1949, punto de encuentro de escritores
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
Kasbah
Lo alto de la medina, con riads, vistas al Estrecho y el Museo de la Kasbah.
Medina
Pequeño Zoco, cafés históricos y vida local.
Ciudad nueva (boulevard Pasteur)
La Tánger moderna y cosmopolita, con cafés, cines y la Terraza de los Perezosos.
✗ Donde no
Alojamientos lejos del centro sin transporte
Lo interesante está entre la medina y la ciudad nueva.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
La Tánger de los escritores
Café Hafa, Gran Café de París, Librairie des Colonnes y los rincones donde Bowles, Burroughs y Kerouac escribieron y vivieron.
Momento 02
Kasbah y medina al anochecer
Del Gran Zoco al Pequeño Zoco y subida a la kasbah, con el Estrecho y las luces de España al fondo.
Momento 03
Donde se juntan dos mares
Cabo Espartel, el faro y las Grutas de Hércules, con una abertura al mar con forma de mapa de África.
Lo que no hacer
Aceptar guías espontáneos que te abordan en el puerto o la medina: si quieres guía, reserva uno oficial.
Quedarse solo en la medina y no ver la ciudad moderna, el boulevard Pasteur y la Terraza de los Perezosos.
No ir al cabo Espartel: allí se juntan el Atlántico y el Mediterráneo.
Cambiar dinero en la calle. Usa cajeros o casas de cambio oficiales.
El editorial completo
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Tánger se ve desde España en los días claros: está a catorce kilómetros, al otro lado del Estrecho, donde el Atlántico y el Mediterráneo se encuentran. Esa cercanía ha marcado su historia. Fenicios, romanos, portugueses, españoles e ingleses pasaron por aquí, y entre 1923 y 1956 fue ciudad internacional, administrada por varias potencias. Aquel estatus la convirtió en refugio de espías, artistas y escritores.
Matisse pintó aquí la luz del norte de África. El escritor estadounidense Paul Bowles vivió más de cincuenta años en la ciudad, y por ella pasaron William Burroughs, que escribió parte de El almuerzo desnudo, Jack Kerouac y Allen Ginsberg. Su rastro sigue en cafés como el Hafa, abierto desde 1921 en terrazas escalonadas sobre los acantilados, donde se toma té con hierbabuena mirando a España; en la Librairie des Colonnes, abierta desde 1949; o en el Gran Café de París.
La medina y la kasbah se asoman al mar. Del Gran Zoco se baja al Pequeño Zoco, la plaza de los cafés, y se sube a la kasbah, el barrio alto, con el antiguo palacio del sultán convertido en museo. En la medina está también la Legación Americana, la primera propiedad de Estados Unidos en el extranjero, hoy museo.
Fuera del centro, el cabo Espartel marca el punto donde se juntan los dos mares, y muy cerca están las Grutas de Hércules, con una abertura al océano que recuerda la silueta de África. La editora recomienda ir al atardecer.
Tánger también es la puerta del Marruecos moderno: el tren de alta velocidad Al Boraq la une con Casablanca en algo más de dos horas, y Chefchaouen está a unas dos horas y media por carretera.
Cuidado con los guías espontáneos que abordan al visitante en el puerto: si quieres uno, reserva un guía oficial. Por lo demás, Tánger es una ciudad abierta, cosmopolita y cada vez más cuidada. Una hora de ferry desde Tarifa basta para cambiar de continente.
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