
Travel Issue Nº 303 · España
Cádiz.
Marinera, irónica y luminosa. La ciudad más antigua de Occidente y la que más se ríe de sí misma.
↓ Sigue leyendo
Mejor época
ABR · MAY · JUN · JUL · SEP · OCT
Viajero ideal
amante del mar · pareja
Se parece a
Jerez · El Puerto de Santa María · Vejer
Tres razones para venir
Por qué Cádiz.
01
Fundada por los fenicios hace unos tres mil años como Gadir, se la considera la ciudad habitada más antigua de Occidente. El casco está casi rodeado de mar.
02
Su Carnaval es el más ingenioso de España: chirigotas y comparsas que cantan crítica y humor en la calle y en el Gran Teatro Falla.
03
Tiene playa urbana de verdad: La Caleta, entre dos castillos, con uno de los atardeceres más bonitos de la costa.
Consejos de la editora
Los tips que no salen en Google.
Tip · 01
Subir a la Torre Tavira y ver la ciudad en la cámara oscura
Tip · 02
Mercado Central de Abastos por la mañana y pescado frito en un freidor del barrio, en cartucho de papel
Tip · 03
Atardecer en La Caleta, entre los castillos de Santa Catalina y San Sebastián
Dónde dormir y dónde no
Los barrios.
✓ Donde sí
La Viña
El barrio del Carnaval y del pescado frito: tabernas, flamenco y vida de barrio junto a La Caleta.
El Pópulo
La parte más antigua, con arcos medievales y el teatro romano. Callejas tranquilas para dormir.
Santa María
Barrio flamenco y de casas de vecinos, con las vistas de la catedral sobre el Campo del Sur.
✗ Donde no
Puerta de Tierra hacia afuera para dormir
La parte nueva es residencial y de playa larga; lo que buscas está dentro de las murallas.
Tres momentos que se quedan
Experiencias.
Momento 01
Carnaval en la calle
En febrero, ilegales y chirigotas cantando en cualquier esquina, con letras que destrozan con humor la actualidad del año. Disfraz obligatorio y paciencia con la multitud.
Momento 02
Atardecer en La Caleta
La playa entre dos castillos, con barcas varadas y el sol hundiéndose en el Atlántico. Termina con unas tortillitas de camarones en La Viña.
Momento 03
La ciudad desde la Torre Tavira
La cámara oscura proyecta Cádiz en directo sobre una mesa: azoteas, torres-mirador y el mar alrededor. Después, ruta por el casco mirando hacia arriba.
Lo que no hacer
Ir solo de paso en un día. Cádiz se disfruta durmiendo dentro del casco y viendo atardecer en La Caleta.
Comer en los primeros sitios de la plaza de la Catedral. El pescaíto bueno está en La Viña y alrededor del Mercado Central.
Esperar el Carnaval solo en el concurso: la calle, sobre todo el primer fin de semana, es donde está la gracia.
Olvidar que el viento de levante manda: si sopla, cambia de playa o vete a ver la Bahía.
El editorial completo
Leer el artículo firmado por la editora
+
El editorial completo
Leer el artículo firmado por la editora
Cádiz es una isla que no lo parece y una ciudad que se lo toma todo con humor. Los fenicios la fundaron hace unos tres mil años con el nombre de Gadir, y desde entonces ha sido puerto, fortaleza, capital de la Carrera de Indias y, en 1812, cuna de la primera Constitución española, la Pepa. Con tanta historia, otra ciudad se habría vuelto solemne. Cádiz eligió reírse.
El casco antiguo cabe en un paseo y está casi rodeado de mar. Desde la Torre Tavira, con su cámara oscura, se entiende por qué: azoteas blancas, más de cien torres-mirador desde las que los comerciantes vigilaban la llegada de sus barcos, la catedral dorada sobre el Campo del Sur y el Atlántico por todos lados. En el barrio del Pópulo quedan arcos medievales y un teatro romano; en Santa María y La Viña, la ciudad flamenca y marinera.
La Caleta es su playa más querida, una concha de arena entre los castillos de Santa Catalina y San Sebastián, con barcas varadas y uno de los atardeceres más bonitos de la costa española. La Playa de la Victoria, larga y urbana, es para el baño de verdad.
Y luego está la comida. La editora sostiene que en Cádiz se fríe el pescado mejor que en ningún sitio: tortillitas de camarones, cazón en adobo, pescaíto en cartucho de papel comprado en un freidor del barrio. Por la mañana, el Mercado Central de Abastos; por la tarde, manzanilla de Sanlúcar. En mayo y junio, el atún rojo de almadraba llega desde Barbate y Conil, a menos de una hora.
En febrero, el Carnaval lo cambia todo. Chirigotas, comparsas y coros llenan el Gran Teatro Falla y, sobre todo, la calle, con letras que destrozan la actualidad con un ingenio que no se ve en ninguna otra fiesta. Es la mejor expresión de una ciudad que se toma en serio el humor.
Fuera del Carnaval, ve en mayo, junio o septiembre: playa, terrazas y una brisa atlántica que alivia el calor andaluz. Duerme dentro de las murallas, camina sin mapa y termina cada día viendo cómo el sol se hunde en La Caleta. Cádiz se entiende así, despacio y con el mar delante.
Si te gusta Cádiz